sábado, 28 de mayo de 2016

Heridas



Puedo soplarte las heridas,
y los días grises también.
Puedo besarte la vida
si así te duele menos, tal vez.
Pero no me hagas perseguirte
como si persiguiera a la nada.
A veces callas y desapareces,
y así soy yo quien se siente defraudada.
Porque tu miedo a una nueva decepción
es tan grande,
que te haces así mismo insalvable.
Y no te das cuenta de que la clave,
no está en recibir o dar,
siempre fue y siempre es
reciprocidad.

No podemos llevar la máscara todo el tiempo,
escudándonos  bajo una capa,
creyendo que así somos intocables,
impenetrables, inmunes.
Cuando quieres,
el dolor siempre es el riesgo  que uno asume.

Cuando veas que no te sirvió de mucho
esa careta de la distancia,
del no me importa ya nada,
querrás dar marcha atrás
y volver a ser lo que eras.
La naturalidad.

Lo peor de todo
es que normalmente nos damos cuenta
cuando el otro ya no está.

Bienvenido, amor



Llegas como el aire nuevo,
repleto de oxígeno
para mis pulmones oxidados.
Y me siento como una niña con muñeco,
con la boca llena de sonrisas,
dándome un color oxigenado.
Voy desaprendiendo a querer
de aquella manera en destiempo.
Ya es hora de quererme
un poco más y mejor,
y sin recelo.
Contigo es como soñar
con los ojos abiertos,
y los brazos desplegados para recibirte,
y decirte que no quiero otro cuerpo
si no es el tuyo,
para amar la vida
y para amar cada milímetro de ti,
de lo que eres tú, y de lo que soy yo contigo.
Mi pecho contra tu espalda,
y tu corazón sobre mis manos.
Así me gusta sentir el vértigo
de los días.
Mirarte a los ojos y que me sonrías…
y así perderme en tu boca
y quizá también,
en las ganas que provocan.
Todavía no te he dicho que estoy rota.
Que por dentro sólo soy turroncitos de sal
acartonados en mis tripas a punto de rebotar
hacia mis ojos.
Que me sonrojo si me quieres,
porque eres  la manera más bonita
de poder rescatarme.
Todavía no te he dicho que estoy rota,
y ya vienes a salvarme.

lunes, 23 de mayo de 2016

La droga más bonita



Me tocas como si escribieras despacito
y de pronto te emocionaras
y aprietas la escritura contra las hojas
hasta que se corra la tinta.
Y entonces yo te miro
como si se hubiera vuelto noche en mis ojos
y brillaran las pequeñas luces de estrellas
en mis pupilas.
Tienes los dedos empapados,
el pecho sudado
y me susurras con la voz agitada
que te quedas,
que no vas a quedarte a dormir
para irte por la mañana.
Que sí,
que te quedas.
Y no vas a huir de los compromisos
que nos esperan
ni de verme con los labios sin pintar,
que ya te encargas tú de
desmaquillarlos.
No vas a huir de los hábitos rutinarios
como eso de quererme.
Y no,
no me vas a prometer estar siempre.
Lo vas a hacer.
O al menos procurarlo,
pero ya no podré decir que me mentiste.

Y yo ya no sé qué decirte,
que tienes la carita tan bonita
que te comería a besos todos los días.
Pero sólo si no dejas de ponerme
ese rostro tan interesante por las noches,
como el que se detiene en los renglones
de algún libro, para comprender la lectura.
Y es que mira, yo te quiero a voces.
Porque no puedo fingir que eres nadie,
que estoy segura de que este cosquilleo es hermafrodita
y se hace el amor así mismo,
porque lo siento ya por todo mi cuerpo
como si me jodiera la vida de la forma más bonita.
Y yo
de ti,
cómo no ser entonces,
cada vez más adictiva.

lunes, 16 de mayo de 2016

Guardándote el sitio



Te encuentro en tantos detalles
que parece que vivo
en el interior de tus bolsillos.
No es fácil no hacer
implosión al pensarte
y sentir las cáscaras de miedo
por los tobillos.
Yo sólo quise que sacaras
punta a mis dedos contra tu pecho,
para colmar en mis manos
las ventajas de enredarme en tu pelo,
e hicieras amistad  con mis monstruos
para que por las noches
no sean más mi insomnio.
No sé qué tal ves tú la idea,
pero yo lo veo todo bien si es contigo,
porque eres tú todo lo que me rodea.
Todo lo que alcanzo a ver,
imaginar
y a devorar en mi cabeza,
pero estás sin estar
y así es difícil que no me escueza.
Yo te guardo un sitio
por si quieres venir.
Quizá no sea el más cómodo o el mejor,
pero tiene tus medidas y no encaja cualquiera.
Sin embargo,
tú conjuntas muy bien en mí.