Ir al contenido principal

Entradas

Osadía

A veces es mejor no pensar las cosas demasiado, y actuar directamente.
Entradas recientes

Te hice daño

Lo sé; te hice daño.
No supe cómo decirte que ya no sentía lo mismo,
y si te digo que no te seguía queriendo te engaño,
pero te quiero de otro modo.

Me quedé contigo, en tu abismo;
tú ya lo sabías todo, lo veías, y callamos
por no hacernos visiblemente tristes.
El mundo dejó de ser el mismo
cuando de este tren en marcha nos bajamos.
Yo bajé.

Y lo siento tanto...

No creas que esto a mí no me ha dolido;
he visto en tus ojos al lamento queriendo ocultarse
y te he visto llorar disfrazándote de otra razón.
Y te sequé; sequé tus lágrimas y te abracé fuerte.
Sabía que era yo.
Sabía que era por mí.

No creas que esto a mí no me ha dolido;
he sido más feliz en tus brazos que en cualquier otros;
contigo, por primera vez, yo he sonreído
de oreja a oreja y sin dudar, y sin fingir.

Y saber que dejaba de estar enamorada
de la persona adecuada, te juro que me hacía daño.
Pero no obedece el corazón, él no entiende de títeres,
y eso de quererte te juro, te juro que, en ocasiones, lo extraño.
Lo he extr…

Aviones de papel

Un día de estos me dejaré morir.
Me canso de intentar rescatarme, de llevar los grilletes de la angustia.
Dará lo mismo si me voy,  porque hace mucho que sentencié mi fin.

He coleccionado tanto daño, que mis venas llevan más rabia que sangre
y si me cortas, no me desangro, me libero.
Porque soy tóxica para mí, porque de paz tengo hambre
y de miedos y estropicios tengo el estómago lleno.

Tengo trastorno de la infelicidad y agujeros
en mis manos, por no recibir más de quienes ofrecí mis tequieros.

Me he intentado agarrar fuerte tantas veces a mis ilusiones
que a veces las siento desgarradas.
Y aún así, me subo a bordo a mis ganas,
y hago con ellas aviones,
aunque aviones de papel, creo poder alzarme alto.
Quizá un día, sea de verdad; quizá un día no necesite de ningún modo huir,
y de este charco de mis ojos, pegue el salto.






La oportunidad

A veces se nos hace tarde poder demostrar las cosas que realmente sentimos; actuamos casi al revés. Pero otras veces, podemos llegar a tener la última o única oportunidad de hacerlo.

                   Vamos a aprovechar esa vez.

Intentarlo

Puede que, en ocasiones, la tristeza no te permita ver que aún te queda valor para dedicar paciencia y constancia a tus sueños. Permítete mirar más allá de todos tus lastres; hay que luchar. Ni siquiera es fácil, pero si te rindes será el momento en el que ya no quedará probabilidad.

Pese a todo

A veces intento hacerme creer que soy como cualquiera y sonrío, les sonrío, me divierto, lo intento, intento que dure. Pero no soy como cualquiera. Hace mucho que simplemente no soy. Y odio que sea así, me odio, odio todo. Soy un cuerpo herido en la cuneta, sin socorrer; soy una voz rota en mitad de un grito de auxilio; un vestido blanco con una mancha que no sale, de vino. Soy la ilusión destinada al desastre. Y pese a eso, lucho contra el desastre; aún sonrío.

Introspección

Si no existiera el dolor, la calamidad, el descontento, no sabríamos apreciar los breves momentos que nos aportan cosas verdaderamente bonitas. Suena muy filosófico, porque quizá para muchos, en la mayoría de nuestra vida, suframos más tiempo a la tristeza; pero solo hay dos opciones: sentirte perennemente infeliz o inyectarte positividad cuando creas no tener más fuerzas para aguantarlo todo, para no aguantar absolutamente nada.  N a d a.  Quizá la gran pregunta sea "de dónde sacar las fuerzas, de dónde la positividad."  No existe una verdad absoluta para saberlo, pero la idea de saber que estamos vivos y de que podemos hacer cosas que nos gustan o que todavía no hemos hecho, suma puntos para querer aún sentirnos vivos y vivir, o sobrevivir. Porque irremediablemente un día ya no estaremos, y mientras tanto, hay que aprovechar. No es malo sentir tristeza, es malo dejarte atrapar y no salir nunca de ella. Es más valeroso quien consigue salir de la pena tantas veces como sea n…