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Necedades

Odio hablar de ti.
Darte la importancia que no deberías.
Abrirme las venas para sacarte de mí.
Y aun así no puedo.
Eres tatuaje en mi piel.
Eres venda en mis ojos.
Eres la esclavitud sobre mi pensamiento que no me deja ser.
Y aun así sigo ciega diciendo te quiero.

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Idealismo insustancial

Y vuelves cuando casi ya te olvido. Me revuelves cada sentimiento, y hago hueco en el orgullo para quererme otra vez contigo.Vienes y te vas cada vez que quieres, y yo te dejo abierta la puerta, tonta de mí, dejando que me hieras. Y te aprovechas; porque puedes.
Te busco incansable, pero nunca te encuentro. No dejas encontrarte, ni en sueños, ni en hueso ni carne. Y ya no sé por qué te busco. Siempre pienso que si te doy un poco aún más de mí, cambiarás. Y que entonces empezarás a demostrarme. Pero ni tú cambias ni yo escarmiento. He querido creer que ibas a estar para mí, como dijiste que te gustaría; y así me miento, con la ilusión de que lo harás, pero es que no lo haces. Y eso es lo que me vale para darme cuenta de que debo huir de tus caprichos. Que, así, no cuentes más conmigo.

Te puedo tener a menos 2 milímetros de mí, y aún así, sentirnos emocionalmente lejos
de ti,
de mí.
Y así, no te quiero.
Yo, que pensé que eras mi serendipia; pero no he encontrado en ti lo que creía.
Me conviertes en inc…

Soneto nº1

Tú arrodillas a mi amor propio y a mi propia vida;
esposas mis manos, y vendas mis ojos.
Son de tus migas, de lo único que me sirvo entre tu ida y tu venida.
Yo, recluta de un amor imparcial, y de unos labios rojos.

Qué me das tú, si no requiebro y una locura insostenida.
Y yo recojo ilusa cada viruta, llena de antojos,
como si alguna vez mi boca llegara a estar de tu boca, servida.
Tú, que llevas el pecho lleno de puertas con cerrojos.

Sé que llegar a ti parece todo un reto.
A veces pesimista, quiero darme la vuelta,
decirte adiós, y vetarte de una vez de mí, pero no te veto.

Acaso soy masoquista, pero mi mente no te suelta.
Mi noción queriendo gritarte vete, pero no te grito ni te sujeto.
Vete si quieres, que aunque llore, no te detendré, te lo prometo.



Algo n o funciona

Yo siempre con mi manía de hacerte sentir especial; y tú con tu maldita manía de olvidarte por momentos de mí. Somos inconexos,  y aún así yo busco todas las maneras de acercarme más a ti. Emocionalmente polos opuestos,  porque soy yo quien no sabe controlar estos impulsos  de demostrarte que estoy aquí y no me voy a ir; que quiero quedarme contigo. Y todavía así,  mientras te acercas y después te alejas,  y te acercas de nuevo, para luego quizá volverte a distanciar,  yo siempre me quedo en algún rinconcito rozando tus dedos,  esperando a que decidas conmigo ese algo más. Esperando a que de una vez ordenes este puto desorden emocional.

Mi salvavidas

Si supieras lo capaz que soy de hacer por ti, todo lo que no hice por nadie...
No espero que me preguntes por qué, es que tampoco yo lo sé,
pero sí me doy cuenta de que me siento  g r a n d e,  e n o r m e,
desde que estás presente en este hormigueo que llevo con tu nombre.

A rastras, casi despegadas ya las heridas.
Olvidadas.
Me las arrancas a bocados, mientras me agarras por el hueso de mis caderas.
Protegida.
Tus abrazos, mi salvavidas.

Mi tristeza se hace estrecha, hasta que ya no queda nada... nada.
Solo la sombra de un recuerdo que fue y que ya no es  n a d a.

Me he olvidado de alinear mis labios; desde ti solo saben dibujar curvas.
Innumerables.
Infinitas.
Y cuando me doy cuenta, tengo esa cara de tonta feliz
con la que hacía demasiado que no me encontraba.
Contigo, la vida es una versión mejorada,
en la que siento que la fortuna me acude.
Lo demás podría asemejarse a una demo, que se repetía en bucle
y en donde no tenía
destino ni guía.

Tú en cambio, pareces esa brújula que me…

Y si...

Es inevitable pensarte.
Y no por falta de intentos. Quizá no tengo las armas suficientes para olvidarte. Quizá es que no quiero. Sí, es eso. No quiero porque estoy convencida de que sin ti, no me muero, no, pero sí que sumando ese tú y yo / yo y tú, así soy mucho mejor. A lo mejor porque quiero hacerlo todo bien contigo. A lo mejor porque quiero darme la oportunidad de quitarme lo menos posible la sonrisa de la boca. Tal vez lo consigo. Sé que si las cosas se cuidan se mantienen, pero no se consiguen. Siempre existe la inestabilidad,  y su maldita posibilidad de romper con todo en cualquier momento en el que alguien se rinde. Pero está claro que siempre será mejor, cuidar de lo que se quiere. Y yo, yo te quiero a ti. No sé si tú a mí. La verdad es que tengo dudas. Y tal vez eso, en ocasiones me aterra. Puede que porque mis manos ya no quieren tocar a otra piel que no sea la tuya. Como si llevaran un letrero con tu nombre y no aceptasen otro. Quizá eso, me suponga un problema o un esto…

El desliz

Podré cometer un desliz.
Puede que cuando me olvide de que tu piel me parece la más suave.
Cuando me olvide de que es tu cuerpo mi asilo y que teniéndolo, siento planear como un ave.
Puede que cuando no recuerde que son en tus ojos donde yo me siento mejor.
Cuando me acostumbre al tacto de tus manos sobre mi corazón
y eche de menos cómo me sentía sin que lo agarres con ese amor tuyo.
Cuando sienta la duda de cómo sería si te sustituyo y ya no te incluyo en mis planes.

Podré cometer un desliz.
Cuando me parezca rutinario el desayuno de tus besos y las noches de abrazos infinitos.
Puede que cuando ya no recuerde que desde ti, es cuando el mundo me parece pequeñito.
Cuando no piense que son las yemas de tus dedos las que me hacen reír.
Puede que cuando el sonido de tu risa no me provoque ya el efecto de sentirme feliz, como hasta ahora, y puede que entonces, ya tampoco me apetezca parar contigo las horas.

Podré cometer un desliz.
Quizá cuando deje de morderte los labios tanto como hasta …